lunes, 14 de noviembre de 2011

La Coracha y el paisaje perdido


Con esta nueva entrada comenzamos una sección dedicada al patrimonio perdido en la ciudad de Málaga. Nuestra intención es la de mantenerlo vivo en la memoria colectiva para que no caiga en el olvido así como evitar que hechos tan lamentables vuelvan a repetirse.

Nuestra ciudad está inmersa en una alocada carrera hacia delante, donde cualquier resto patrimonial vale lo que paguen por su solar. Barrios populares como el Perchel, la Trinidad o Capuchinos; calles emblemáticas como Tomás de Cózar, Parras o Chinchilla; valiosas fábricas decimonónicas de estilo inglés; numerosas chimeneas símbolo del poderío industrial ya olvidado; edificios repletos de pinturas murales, columnas, patios y fuentes; maquinaria industrial digna de un museo y vendida como chatarra…


Un día llegaremos a la meta y al mirar atrás veremos que la frenética carrera no ha sido más que un burdo engaño orquestado por nuestros dirigentes, una huida forzada hacia delante donde los malagueños éramos los únicos participantes y en la que hemos dejado por el camino lo que somos, lo que fuimos. Entonces será tarde para recuperar el paraíso perdido.


(Torre Vigía)

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La Coracha existió también como paisaje también. La revista el Observador ha publicado en diversas ocasiones imágenes de las casas de La Coracha y el barrio que fue. Hoy, gracias a esta foto aérea, se puede tener una perspectiva muy poco conocida: La Coracha como paisaje.



Esta imagen muestra una panorámica de cómo era La Coracha antes de que la derribaran, casi justo antes: puede verse a la izquierda cómo las excavadoras han empezado a meterle manos al monte para hacer el tunel.

La parte interesante de esta fotografía es que la distancia permite olvidar el estado ruinoso o adjudicatariamente ruinoso en que sucesivos alcaldes y sus secuaces la fueron obligando a quedar. Resulta un bonito paisaje urbano, integrado, con una tipología sensata sin ser monumental ni especialmente valiosa desde el punto de vista artístico. Sin embargo, era, puede comprobarse, un paisaje amable y reconocible. A la derecha, aun no habían perpetrado el edificio del Museo del Patrimonio. Aunque, evidentemente, lo de al lado ya estaba.


Dentro de todas las posibilidades de reforma, la opción resultante es una incógnita. ¿Por qué alguien tendría tanto interés en destruir esto que puede verse para sustituirlo por un muro sin sentido? Probablemente, para que se olvide que alguna vez Málaga fue una ciudad amigable y habitable. El primer paso para lo que vino después, fue comenzar por un símbolo.

Revista El Observador, 07/11/2011

3 comentarios:

  1. Muy bueno el texto, tanto el de Torrevigía como la iniciativa de El Observador. Felicidades a ambos.

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  2. Me ha gustado sobre todo el último párrafo, aunque antes que por la Coracha se empezó por otro símbolo: El Perchel.

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  3. y ahora van a por el Balneario de los Baños del Carmen!!! vamos a dejarles? yeya

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