martes, 28 de agosto de 2012

Me siento humillado por las Administraciones Publicas de Málaga




Tal vez el caso de José Luis Herrera sirve para explicar mejor que ningún otro hasta qué punto la desidia de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento a la hora de desarrollar el proyecto de las 'tecnocasas' ha supuesto no solo una ruina visible para el casco antiguo de Málaga, sino también una ruina para muchos particulares. José Luis es el propietario del edificio que hasta hace pocos días se ubicaba en el número 24 de la calle Cobertizo del Conde, en la zona situada entre las Lagunillas y la Cruz Verde. Es la casa de su familia desde que su madre la compró a mediados del pasado siglo.



En agosto de 2005, este particular solicitó licencia de obras para reemplazar el inmueble por otro de nueva construcción, un permiso que el Ayuntamiento le denegó pero que, tras recurrirlo en los tribunales, le fue concedido en septiembre de 2007. Sin embargo, esta licencia le llegó dos meses después de que el Consistorio, de acuerdo con el Gobierno andaluz, incluyera su propiedad entre las que se tenían que expropiar de forma forzosa para dar paso a una de las promociones de las llamadas 'tecnocasas'.

Resignado a que ese tenía que ser el fin de la casa, José Luis Herrera aceptó en 2009 que se la expropiaran por 290.204 euros. Tras el disgusto inicial de tener que desprenderse de ella y de no poder acometer su proyecto inicial, pensó que ahí terminaba la historia, cobraría el dinero y punto. Sin embargo, eso no era más que el inicio de un calvario que ya va para tres años.

Su abogado, Manuel Jiménez, del despacho Ius Urbis, explicó que, como muy tarde, debería haber ingresado el dinero el 16 de junio de 2010 y que, tras reclamarlo, la Gerencia Municipal de Urbanismo rechazó su petición alegando que no tenía límite de tiempo para pagar. Esta respuesta ha sido recurrida en los tribunales por este vecino.


Pero la historia no termina ahí. Y es que hace pocas semanas, Urbanismo decide que hay que derribar la casa, y otra adyacente, porque su estado de ruina supone un peligro para los viandantes. Así lo hace y, como el propietario de la finca sigue siendo José Luis, le pasa la factura de la demolición, pese a que su coste ya está descontado del precio de la expropiación pactado hace tres años y que todavía no ha cobrado porque la Junta no ha liberado el dinero. «Me siendo humillado por las administraciones públicas de Málaga. Esto solo sucede en este país», afirma José Luis que, a sus 75 años, ya ha pasado por dos infartos y en las próximas semanas se someterá a una delicada operación.

Diario Sur, 21/08/2012

viernes, 24 de agosto de 2012

Aparece en Vélez-Málaga un ánfora romana llena de vino


Los expertos van a tratar de confirmar que el líquido que contiene es alcohólico, después de localizar la pieza en el archivo municipal.

Durante la época romana, hace dos mil años, el vino, las pasas, la miel, el 'garum' o pasta de pescado y la seda que se producían en las costas malagueñas se exportaban con regularidad hasta la capital del imperio, donde eran productos muy cotizados y apreciados. Así, no es extraño haber localizado ánforas y otros objetos en los que se almacenaban estos manjares en los numerosos yacimientos arqueológicos repartidos por la provincia. Lo excepcional es el hallazgo de una ánfora sellada, con mader a de corcho, resina y cal, tal y como hacían los romanos, en los fondos del archivo municipal de Vélez-Málaga.

Según los arqueólogos y técnicos municipales de Cultura, la pieza, que data del siglo I, está llena de un líquido que ellos aseguran que con casi toda probabilidad tiene que ser vino de la época. Así, el concejal de Cultura y Patrimonio, José Antonio Fortes (PP), explicó ayer que el ánfora tiene un tapón «hermético» y contiene entre 25 y 30 litros de un líquido que los técnicos estiman que es vino. Esta pieza ha sido encontrada durante los trabajos de catalogación y limpieza de los fondos del Ayuntamiento que se están llevando a cabo para la próxima apertura del Museo de la Historia de la Ciudad.

El ánfora fue descubierta en 1960 en el marco de un programa de búsqueda arqueológica emprendido por la Diputación y fue almacenada en los sótanos del Palacio de Beniel, donde ha permanecido olvidada. La vasija fue hallada en las proximidades de la desembocadura del río Vélez, en los restos de la antigua ciudad de Maenoba, y fue datada en el siglo I.

«Se trata de la época de mayor profusión de viajes entre la Bética y Roma, cuando la mercancía iba con mayor asiduidad incluso que ahora, y se transportaba lo que era típico de aquí: el vino, el aceite, los higos o la seda», dijo el edil. Según Fortes, el arqueólogo del Ayuntamiento se decanta por que el contenido sea vino, ya que los recipientes que se empleaban para transportar el aceite tenían menos cuello.

El objetivo del Consistorio es ponerse en contacto con el Consejo Regulador del Vino de Málaga o algún laboratorio especializado para analizar el contenido del ánfora. «Por el tipo de sellado, el contenido tiene que estar en perfectas condiciones y queremos saber qué sabor tenía el vino de la época, si era una variedad de hidromiel o era ya el típico vino dulce de esta zona», añadió Fortes.

El ánfora tiene aproximadamente un metro de altura, dos asas para facilitar su transporte, un cuello largo, un lacrado formado por cal y resina y una base en forma de punta, lo que obligaba a colocarla sobre unos soportes en los barcos de transportes. Esta vasija formará parte del Museo de la Historia de la Ciudad.

 Contenido. El ánfora romana data del siglo I de nuestra era, fue localizada en unas excavaciones realizadas en 1960 en la desembocadura del río de Vélez-Málaga, donde se situó la antigua ciudad de Maenoba.
Peculiaridad. Tras 52 años, los técnicos han descubierto que alberga entre 25 y 30 litros de un líquido que ellos entienden que es vino, ya que el tapón que posee de madera de corcho está sellado herméticamente con cal y resina.

Diario Sur, 11/08/2012

lunes, 20 de agosto de 2012

El caserón que agotó todas sus vidas


Salvemos Málaga, Izquierda Unida y la asociación de vecinos del Centro Antiguo reclaman al Ayuntamiento medidas de protección para el número 10 de la calle Madre de Dios.

En 1833, el mismo año en que la jovencísima Isabel II sucedía a su padre, Fernando VII, en el trono de España, el dueño de un precioso palacete de la calle Madre de Dios, a pocos metros de la plaza de la Merced, terminaba una reforma definitiva que transformaba en terraza el viejo tejado y le daba unos aires más modernos €más decimonónicos€ a este caserón de finales del XVIII.

Casi 180 años después, un medallón en la fachada del número 10 de la calle Madre de Dios da fe del lejano año de las reformas, pero su estado actual es decrépito, con una gran grieta asomando por la terraza.

Y lo más lamentable, con casi todas sus ventanas y cierros abiertos. «Se la han dejado abiertas para favorecer que las aves y la humedad deterioren el conjunto. Es decir, los propietarios del inmueble quieren provocar su ruina para demolerlo», reza una carta enviada ayer al alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, por el portavoz adjunto del grupo municipal de Izquierda Unida, Eduardo Zorrilla. En la carta le pide al alcalde que adopte las medidas necesarias para proteger el inmueble y solicita información «sobre cualquier tipo de expediente iniciado por la Gerencia Municipal de Urbanismo», así como si ha sido inspeccionado por técnicos de la Gerencia.

La formación de izquierdas se ha sumado a la denuncia del blog Salvemos Málaga, que ha alertado del riesgo serio de perder un edificio de importante valor patrimonial y del que a Izquierda Unida no le consta protección arquitectónica alguna. «Hemos pedido información a la Gerencia de Urbanismo porque no sabemos nada del edificio, pero no aparece en las fichas del Pepri Centro», explica el concejal Eduardo Zorrilla.

Nicolás Sánchez, responsable del blog Salvemos Málaga, confiesa que el estado de abandono de Madre de Dios, 10, «me amarga, es increíble porque es un edificio buenísimo y están esperando a que se caiga, porque las grietas que tiene son muy peligrosas».

Con bajo, entresuelo y dos plantas más, coronadas por una terraza, de la fachada llama la atención su portada con pilastras dóricas y un artístico óculo cerrado por una reja de forja para ennoblecer la casa y aumentar la luz del patio central. La primera altura, de aires neoclásicos, es también llamativa. En este sentido, Eduardo Zorrilla y Nicolás Sánchez llaman la atención sobre el parecido que guarda el palacete con la Alameda Principal, 18, la actual sede de la Delegación del Gobierno andaluz.

En defensa de este palacete también se ha sumado la asociación de vecinos del Centro Antiguo. Su presidenta, María José Soria, cree que «lo que el Ayuntamiento no puede esperar es a que se caiga, porque entonces no es de nadie» y aboga porque se tapien todas las ventanas que ahora permanecen abiertas. «Si se tapian, el edificio queda más robusto y tiene menos peligro de derrumbe», recalca.

Joaquín, vecino del inmueble de al lado, calcula que el palacete puede llevar unos «10 ó 12 años abandonado», y cuenta que detrás de su puerta tapiada hay un patio con una entrada con columnas, una escalera al vuelo con azulejos del XIX y hasta hace unos años había una fuente, que fue robada.

«A principios del siglo pasado o mediados aquí había un colegio pero luego fue muchos años casa de vecinos y hasta estado muy destrozado, a lo mejor arreglada luce mucho», considera.

El concejal de Urbanismo, Diego Maldonado, dijo ayer a La Opinión que en cuanto conozca el contenido de la carta de IU «veremos, de acuerdo con los técnicos, qué se puede y se debe hacer».

El pasado mes de abril, el pleno municipal aprobó una moción de IU para proteger un edificio del XVIII en la calle Dos Aceras, 9 que tampoco tenía protección.

Alfonso Vázquez, La Opinión de Málaga, 11/08/2012

lunes, 30 de julio de 2012

En busca del palacio perdido de la Sonora




En busca del palacio perdido de la Sonora. O cómo demoler un edificio con protección integral en Málaga al amparo de la Ley del Patrimonio Histórico sin que las autoridades investiguen nada de nada.

CUENTA la leyenda que D. José Bernardo de Gálvez –Marqués de la Sonora, oriundo de Macharaviaya y héroe de la independencia de los Estados Unidos de América– mandó construir un lujoso palacio frente a la Iglesia de Santiago en la ciudad de Málaga al mismo tiempo que los aires revolucionarios hacían saltar La Bastilla en el París de 1789.

PERO los historiadores, a través de la investigación de archivos documentales, han venido a desmentir estos hechos, salvo en lo referente a las fechas, pues fue D. Félix Solecio –un aristócrata de origen genovés cuyo blasón familiar luce como emblema principal un sol– quien realmente ordenó la construcción del mal denominado Palacio del Marqués de la Sonora, a pesar de que en su fachada luzca el escudo de armas de los Gálvez de Macharaviaya que parece fue colocado a mediados del siglo XX.

ADEMÁS del uso como residencia, D. Félix Solecio planificó que en los bajos del nuevo inmueble se llevaría también a cabo actividad comercial relacionada con los negocios que eran de su propiedad y deberían ayudar a garantizar la fortuna familiar, objetivo que resultó infructuoso pues a su muerte en 1806, dejando una herencia repleta de deudas, el palacio fue embargado y pasó a manos de una familia burguesa de Madrid, también con intereses económicos en Málaga que entre otros usos le dio –vía arrendamiento a terceros– el de escuela de señoritas.



LA calidad constructiva de este palacio le permitió seguir en pie en perfectas condiciones tras dos siglos, justo hasta que se inició el habitual y sistemático proceso especulativo inmobiliario sobre este edificio histórico, que fue así condenado al abandono y la falta de mantenimiento durante al menos dos décadas.

TODO el proceso comienza en noviembre del año 2000, cuando el Ayuntamiento de Málaga, a instancias de la Sociedad Azucarera Larios S.A. (SALSA), decide iniciar el procedimiento administrativo para modificar su uso legal según normativa urbanística vigente, de modo que se propone eliminar el uso de Equipamiento Social (interés General-Público) y transformarlo en Terciario-Oficinas (interés Particular-Privado). Aunque en agosto de 2003 se produce un nuevo cambio de planes, pasando la propuesta de modificación a uso Hotelero, que es la que definitivamente se aprueba en el Pleno Municipal de 27 de mayo de 2004, con la preceptiva autorización por parte de la Consejería de Cultura (CCJA) y de la Consejería de Obras Públicas de la Junta de Andalucía (COPJA) vía informes favorables de julio y octubre de 2002.

DENTRO de este periodo de tramitación que transcurre entre 2000 y 2004, la promotora adquiere formalmente el inmueble (Escritura Pública firmada en diciembre de 2001)  y procede a firmar con el Ayuntamiento, en marzo de 2004, un Protocolo de Obligaciones por el que SALSA garantizaba que la actuación sería de rehabilitación (según concepto detallado en las Ordenanzas PEPRI-Centro), dado que el edificio gozaba de Protección Integral, además de por su elevado valor histórico-artístico, por el hecho de quedar inscrito en el Entorno del Bien de Interés Cultural de la Iglesia de Santiago. Cabe destacar que el proyecto de SALSA no afecta exclusivamente al Palacio, sino también a otros dos inmuebles colindantes, números 57 y 59 de calle Granada.

LA ficha del Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz indica que el Palacio es una de las obras más importantes de la arquitectura civil del siglo ilustrado, cumbre de la arquitectura doméstica de su época, destacando en su fachada la portada de acceso, cuyo vano adintelado se abre entre pilastras cajeadas, con orejetas laterales, y sobre aquéllas cuelgan estilizadas ménsulas, quizás concebidas como soporte del balcón y convertidas en ornato. Tras este acceso se encuentra el zaguán, al fondo del cual surge la escalera, que cuenta con otra bella portada de mármol que se compone de dos columnas toscanas antepuestas a las pilastras y abundantes elementos decorativos, todos ellos característicos del barroco clasicista.

DE acuerdo con la referida obligación de conservación y rehabilitación, la promotora encarga al arquitecto D. Salvador Moreno Peralta la redacción de un primer Proyecto Básico, que recibe el visado del Colegio de Arquitectos de Málaga (CAM) en julio de 2003; y tras el visto bueno de la Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU) en abril de 2004, el CAM procede al visado del Proyecto de Ejecución en noviembre de 2004.

OCURRE en abril de 2005 que V.M.R., una ciudadana a título particular, presenta escrito al Ayuntamiento comunicando que "oyó ruidos como de caída de escombros" en las fincas, tras lo que, sin conocerse más detalles al respecto, es sabido que promotora y arquitecto modifican el Proyecto de Ejecución, que recibe nuevo visado del CAM en el mismo mes en que se escuchan los referidos ruidos y que recibe nueva aprobación por parte de la GMU en julio de 2005.

POR fin en enero de 2006, tras un lustro de trámites administrativos, SALSA puede comenzar las obras de rehabilitación de las fincas, con el “infortunio” de que a los pocos días se produce un derrumbe parcial de parte del Palacio y aún hoy día sigue sin existir consenso sobre si afectó a la 1ª ó 3ª planta de la crujía que da a Calle Tomás de Cózar, porque en la GMU parece haber desaparecido “de forma misteriosa” (solo queda la carátula) el dossier redactado por el Director de Obras y arquitecto, Salvador Moreno Peralta; dossier que, extrañamente, la promotora no presentó a la administración hasta noviembre de 2006, diez meses después de producidos los hechos.



ADEMÁS, este dossier no fue presentado de forma “voluntaria” sino a instancias de la GMU, que en octubre de 2006 –siendo ya de dominio público que con plena intención, ya sin accidentalidad alguna, se había demolido casi por completo el interior de las fincas– emitió Informe Técnico en el que el Arquitecto Municipal (D. Alberto Ruiz Carmena) considera inadmisibles las obras llevadas a cabo sin licencia, por exceder ampliamente la actuación máxima definida en el PEPRI-Centro y no existir justificación fundamentada de dicha actuación, ya que se constata la demolición total de los inmuebles de Calle Granada 57 y 59, así como aproximadamente un tercio del inmueble de Calle Granada 61 esquina con Calle Tomás de Cózar. Promotora y arquitecto justifican esta demolición casi total en necesidades imperiosas y urgentes de seguridad pública.

EN febrero de 2007 SALSA solicita al Ayuntamiento la apertura de Expediente de Declaración de Ruina para así poder proceder a la retirada de escombros del solar, y en mayo del mismo año el CAM procede a visar un nuevo Proyecto Básico también redactado por D. Salvador Moreno Peralta, toda vez que las fincas han sido demolidas y ahora “se aprovecha” la oportunidad derivada de la demolición casi total de los edificios históricos para rediseñar el hotel proyectado con mayor “comodidad” y, por supuesto, mucho menor coste económico.

DE hecho, pero paradójicamente tras el tono habido en su Informe sobre las obras de demolición sin licencia, la GMU y la CCJA (agosto y septiembre de 2007) dan el visto bueno al plan de SALSA para terminar de demoler el resto del Palacio que aún quedaba en pie, salvo, eso sí, los muros de fachada de las tres fincas afectadas y con la obligación de reconstruir lo demolido sobrepasando la licencia de obras inicialmente concedida (Informes de la GMU y la CCJA de octubre y diciembre de 2007), aunque no proceden a depurar responsabilidad alguna ni a establecer ninguna sanción, ni administrativa ni civil ni penal por demoler un edificio histórico con Protección Integral.

ASÍ pues, entre febrero y abril de 2008, el CAM procede a visar el nuevo Proyecto Reformado, del mismo arquitecto, y la GMU emite Informe Técnico firmado por el Arquitecto Municipal (D. Alberto Ruiz Carmena) proponiendo aprobar el nuevo proyecto y conceder Licencia, que extrañamente no contempla ya la obligación de reconstrucción establecida el año anterior.

PERO esto ocurre ya cuando la burbuja inmobiliaria española ha estallado, lo que acaba provocando la paralización de las obras definitivamente, por lo que tras cuatro años de parón en las obras la GMU comunica a SALSA la declaración de ineficiencia de la licencia de obras en junio del presente año 2012.

FINALIZA esta secuencia con una pequeña vuelta atrás en el tiempo, haciendo mención a la denuncia por la demolición del Palacio del Marqués de la Sonora que un ciudadano a título particular –precisamente quien redacta y firma el presente texto– presentó en julio de 2011 ante la CCJA y la Fiscalía Provincial de Málaga, sección de delitos contra la Ordenación del Territorio y el Patrimonio Histórico, y que en noviembre de ese mismo año fue archivada por el Fiscal Decano D. Juan B. Calvo-Rubio Burgos, alegando que “no se puede deducir ni siquiera incidiariamente, la existencia de delito”; al igual que el Delegado Provincial de Cultura, D. Manuel Jesús García Martín, quien “se lavó las manos” en este asunto alegando, sin tapujos y literalmente ser “incompetente” en materia de Patrimonio Histórico en el BIC Centro de Málaga.



HASTA aquí queda expuesto pues el relato cronológico de los extraños, confusos y paradójicos acontecimientos que rodean la demolición de uno de los ejemplos más importantes de la arquitectura civil del siglo ilustrado, que según los expertos historiadores del arte era obra cumbre de la arquitectura doméstica en Málaga.

AHORA cabe razonablemente preguntarse qué ocurrió realmente entre enero y octubre del año 2006, desde que se produce el desplome “fortuito” de una de las crujías del Palacio y posteriormente se lleva a cabo la demolición completa de los edificios de la calle Granada 57-59 y de gran parte del número 61 (el Palacio).

PARA ello ha de entrar en juego el testimonio y saber hacer de D. Porfirio Tejera Picossi, quien es Arquitecto Técnico colegiado y con Máster en rehabilitación y patología de edificios por la Universidad de Granada, que lleva ejerciendo profesionalmente desde hace un cuarto de siglo y que actuó como Perito Forense en el Juicio que un comerciante, cuyo establecimiento se ubicaba en uno de los locales de las fincas afectadas, interpuso en el año 2010 contra la promotora SALSA.

ES en marzo del presente año 2012 cuando D. Porfirio Tejera redacta el Dictamen Pericial –que un ciudadano indignado por la impune demolición del Palacio nos ha permitido consultar– y del que nos permitimos reproducir literalmente los párrafos más destacables entre sus 68 páginas, con lo cual concluye el presente artículo, dejando al lector la libertad para interpretar lo ocurrido en relación con la demolición del Palacio erróneamente conocido como del Marqués de la Sonora y del que en el futuro ningún arqueólogo al estilo Indiana Jones podrá rescatar ningún tesoro pues éste fue expoliado, al aparecer, impunemente y ante el silencio cómplice de una ciudadanía aletargada.

"A la vista de las condiciones en que se autorizó la obra: licencia para la rehabilitación con mantenimiento de las unidades arquitectónicas y protección integral del edificio (incluidos los forjados que forman parte de la estructura) no parece razonable pensar que, de haberse tomado las previas medidas mínimas y necesarias para el apeo, refuerzo y consolidación de los forjados que se derrumbaron, estos lo hubiesen hecho. En consecuencia, ni debió ser imprevisible, ni obedecer a causa de fuerza mayor, sino y más bien, a una falta de las condiciones de apeo y consolidación del forjado"

"No solo es razonable, sino que resultaría incomprensible y/o indolente que, ante el concreto, permanente, público y certificado compromiso de mantener las unidades arquitectónicas del edificio objeto de protección integral (incluida la estructura), no se tuviera la previa precaución, en un proyecto de rehabilitación, de chequear minuciosamente el estado real de la estructura del edificio, y en particular el de la crujía afectada"
"Que el derrumbe inicial de un forjado, en una de las crujías del edificio, no fue imprevisible, ni obedeció a causa de fuerza mayor, sino a la falta de medidas de apeo y consolidación del mismo y que en cualquier caso no implicaba la ruina del resto de la edificación y que antes de haber sobrevenido por causa de fuerza mayor, lo fue por una decisión continuada de  demoler y vaciar el edificio"

"Es evidente que, correspondiendo la fotografía al periodo donde se produjo el derrumbe del forjado en una de las crujías, lo que se estaba llevando a cabo era un metódico y programado proceso de demolición y vaciado del edificio donde se pretendía ubicar el hotel. Vaciado que ya se había completado en el inmueble de calle Granada nº 59"

"De lo expuesto se deduce que el derrumbe, que se dice se produjo, lo fue de forma contenida (no a lo largo de toda la C/ Tomás de Cózar) y que, estando arriostrada la fachada no era necesario el vaciado (con la toma de medidas adecuadas), del resto del inmueble. En cualquier caso ni implicaba la ruina del resto del edificio, ni derivaba en unas condiciones de sensiblemente menor resistencia -para la estructura- de las que ya tenía"

"En el informe del Departamento de Disciplina Urbanística de la GMU se indica que la demolición de los forjados parece haberse realizado mediante el corte de la viguería con maquinaria (...) y podría argumentarse que ese corte se produjo con posterioridad al desmontaje de la tablazón y otros elementos que constituían el forjado, para que fuese menos traumático en los muros de fachada. Explicación que vendría a reforzar la tesis de que la estructura horizontal era fuerte y resistente. Y lo que no tendría crédito alguno es que se dijese que la viguería en su conjunto era deficiente, pues como se puede apreciar las secciones de la madera presentan un más que aceptable aspecto y estado, además de unas generosas dimensiones en sus escuadrías. De todo ello concluyo que la ruina del edificio no sobrevino por causa de fuerza mayor, obedeció por el contrario a una identificada decisión de demoler y vaciar el edificio"

"Sí que hay ventajas, y que hay que calificarlas como extraordinarias. Por un lado, y una vez demolido el edificio (tal y como hoy se encuentra), las posibilidades de dotar al mismo de una nueva estructura interior (sea como reinterpretación, o no, de la anterior) permite una organización de los trabajos muchísimo más eficaz que realizarlos con el corsé que supone el refuerzo, restauración y recuperación de las antiguas estructuras"

"Son reveladoras las manifestaciones que el Arquitecto proyectista hace en el primer párrafo de la página 5 del proyecto visado con fecha 9 de mayo de 2007 (partiendo del edificio ya vacío) para justificar las modificaciones con respecto al proyecto original y que a continuación se reproducen: La rehabilitación no puede ser una coartada para reinventar la historia, pero menos aún una justificación para perpetuar la cochambre como un valor cultural".

Revista el Observador, 25/07/2012
Anton Iván Ozomek Fernández
Geógrafo outsider – Blog EDIFEICIOS

lunes, 16 de julio de 2012

Derriban el edificio barroco de Cobertizo del Conde





El Ayuntamiento afirma que ha actuado ante la inactividad de la Junta, que planificó hace siete años 42 tecnocasas en la calle Cobertizo del Conde .


El edificio barroco de la calle Cobertizo del Conde número 22, en la zona de Las Lagunillas, ya solo queda en el recuerdo de los malagueños. El Ayuntamiento de la capital ha procedido a su demolición «por riesgo cierto de desplome» después de que la Junta de Andalucía, beneficiaria a través de la Empresa Pública de Suelo de Andalucía (EPSA) de la expropiación, no haya llevado a cabo ninguna actuación para la construcción de una promoción de 42 'tecnocasas' que ideó hace siete años. Según fuentes de Urbanismo, el temor a que su estado de deterioro pudiera provocar algún daño a transeúntes le ha obligado a actuar de forma subsidiaria, aunque antes de proceder al derribo se han recuperado las pinturas murales de la fachada con la intención de que sean colocadas en el edificio que ocupe algún día el solar ahora vacío en el Centro.




La protección de estas pinturas es el único consuelo que les queda a los ciudadanos que llevan meses reclamando la conservación de este inmueble del siglo XVIII, que no estaba protegido, y pidiendo a la administración que tomara medidas urgentes para evitar su ruina. Con este objetivo, la Plataforma Ciudadana en Defensa del Patrimonio Malacitano Torre Vigía puso en marcha en febrero una campaña en la que pedía el envío masivo de cartas al área de Urbanismo del Ayuntamiento para exigir la protección integral del edificio «como ejemplo singular de vivienda barroca de los arrabales de nuestra ciudad». Asimismo, se apuntaba que en el caso «extremo» de que tuviera que ser demolido, se rescatara «la totalidad de sus pinturas murales, así como herrajes, tejas y cualquier elemento significativo para poder ser insertado en la nueva construcción». En definitiva, con esta actuación pretendían evitar «el aniquilamiento de nuestro patrimonio histórico».



Alzado de la fachada

Sin embargo, la Gerencia Municipal de Urbanismo argumenta que dado que la promoción de viviendas planificada por la Junta no ha comenzado «y existiendo riesgo cierto de desplome que podría causar daños personales» al tratarse de una calle estrecha muy frecuentada, se dio orden a EPSA para que la demoliera después de que en una inspección técnica se comprobara «que era imposible de mantener». Al no actuar EPSA, según el Consistorio, el Ayuntamiento «lo ha realizado por ejecución subsidiaria», tras lo que le pasará la factura a la empresa pública. En la visita al inmueble, especifica Urbanismo, estuvieron tanto el Ayuntamiento como la Oficina de Rehabilitación de la Junta.



El gerente provincial de EPSA, Juan Alcaraz, explicó ayer a este periódico que se han seguido los pasos habituales en estos casos y, sobre el proyecto de tecnocasas -pisos en alquiler para jóvenes con un espacio vinculado para el teletrabajo- confirmó que no hay fecha prevista de inicio en la zona por la situación económica actual.



Antes de proceder a la demolición y «ante la imposibilidad técnica de mantener la fachada», se ha realizado un alzado de la misma para que pueda volver a edificarse tal cual estaba. Asimismo, las pinturas «se han extraído con informe de Cultura de la Junta» y volverán a su lugar de origen «sanas y salvas».


Diario Sur, 15/07/2012

jueves, 28 de junio de 2012

Historia de un despropósito


En esta ocasión, volvemos a traer el desgraciado caso de la demolición casi completa del antiguo palacio del Marqués de la Sonora, joya del barroco malagueño ubicada en calle Granada nº 59 y 61 que ha sido practicamente demolido hasta sus cimientos a pesar de contar con protección integral y del que solo nos han dejado parte de sus dos fachadas.

Antes de entrar en detalles queremos manifestar nuestro apoyo a D. Francisco Rodríguez Durán, propietario de Óptica Durán, arrendatario desde 1983 del local situado en los bajos del palacio y que tuvo que abandonar en 2007 ante el desastre que se estaba produciendo en el inmueble. Al innegable perjuicio económico se suma la incertidumbre durante todos estos años años, en los que se ha visto obligado a trasladar el negocio varias veces de lugar a la espera de la finalización de las obras. También queremos agradecerle que haya puesto en nuestras manos el dictamen pericial realizado por D. Porfirio Tejera Picossi, Arquitecto Técnico colegiado y perito forense, relativo a las obras realizadas en el edificio de c/Granada, 61 y elaborado a raiz de la demanda de la promotora que pretende resolver el contrato de arriendo.

Pero ahora dejemos por un lado ese informe para dar un salto en el tiempo hasta 2003, año en el que el grupo Salsa (Sociedad Azucarera Larios S.A.), en manos de los herederos de los ilustres Larios, deciden presentar el proyecto para la construcción de un hotel de 5 estrellas en el edificio. Estamos en plena burbuja inmobiliaria y Salsa está en la cresta de la ola gracias a sus innumerables promociones por toda la costa. El Ayuntamiento estudia el proyecto y en 2004 les concede la licencia con obligación de mantenimiento de las unidades arquitectónicas y la protección integral del edificio. Y para ello nada mejor que contratar al más polémico de los arquitectos malagueños, que no es ni más ni menos que Salvador Moreno Peralta (el papá de Pablo Alborán, para entendernos) famoso en todo el país por los desastres urbanísticos de la Trinidad, el Perchel o su más reciente descalabro, el proyecto de las Tecnocasas, que ha supuesto la demolición de calles enteras como Chinchilla, Cobertizo del Conde, etc. y la pérdida irreparable de valiosos edificios de los siglos XVIII y XIX. Nos estamos desviando así que volvamos al palacio...

Un buen día alguien de Salsa suma 2+2 y descubre que si se lleva a cabo el proyecto presentado junto con la obligación de proteger íntegramente el edificio, el beneficio iba a ser pequeño, cosa inadmisible en una empresa sumida en plena vorágine inmobiliaria. Alguien incluso apunta con malicia que saldría muchísimo más barato demolerlo todo y construir un nuevo edificio, pero claro, en este caso es imposible, es un edificio con protección integral... ¿imposible?. Cunden los nervios y se acude de nuevo a Moreno Peralta quien elabora una reforma del proyecto, que se visa en abril de 2005. Este proyecto de ejecución que modifica el proyecto básico anterior, aclara que: solo estriba en cambios de distribuciones interiores que no afectan a paramentros aplicables en ordenanzas y que se mantienen el resto de pronunciamientos del acuerdo de la inicial licencia. ¿Solo pretenden hacer cambios interiores? ¿Redistribuir las habitaciones? ¿Para eso tanto lío?

Más adelante lo veremos, por ahora debemos hacer una pausa y traer a colación una carta, que casualmente presentó un día antes del visado del nuevo proyecto de ejecución, Dña. Victoria Martínez Rodríguez (ciudadana a título particular) , donde comunicaba al Ayuntamiento que: Oyó ruidos como de caída de escombros que procedían del edificio en calle Granada nº 59 o 61.

¿Cómo entonces se pasó de un edificio protegido en su integridad a un vacío delimitado por dos fachadas apuntaladas? ¿Cómo se pasó de la primera fotografía a la segunda en tan solo un par de años?






 Sigan atentos a Torre Vigía, esta historia no ha hecho más que empezar...





miércoles, 27 de junio de 2012

El caos de Salsa en calle Granada


El que iba a ser el primer hotel de cinco estrellas de la ciudad en décadas se ha convertido en un gran proyecto fallido en pleno Centro Histórico.

Seis años después no hay nada. Ni siquiera licencia de obra. El antiguo Palacio del Marqués de la Sonora, que en 2004 estaba llamado a recuperar las cinco estrellas en los hoteles de la ciudad, se ha quedado en una fachada hueca que ocupa una de las esquinas más turísticas de la ciudad. Sin embargo, no hay visos de que la situación cambie a corto plazo. Salsa, la promotora del hotel, ya no tiene licencia de obra tras ser anulada por Urbanismo. Pero además, Salsa se encuentra en enmarañada en dos procesos judiciales relacionados con este proyecto, que complican aún más el futuro de este suelo.

Cuando la tercera crujía del antiguo palacio se derrumbó a finales de 2006, durante los primeros trabajos de rehabilitación del Palacio del Marqués de la Sonora, poco hacía presagiar que con ella se iba al garete todo el proyecto. El derribo del resto del inmueble, las largas excavaciones arqueológicas y la crisis bloquearon un proyecto que iba a recuperar la entrada de la castigada calle Tomás de Cózar y una parte muy importante de la fachada de la calle Granada.

Hospes, que iba a gestionar el edificio como hotel, se terminó aburriendo y abandonó el proyecto. Salsa no terminaba de reiniciar los trabajos. Las luchas intestinas por el control de la empresa, con un cambio de titularidad tras un largo proceso judicial, lastraron aún más el proyecto. Además, comenzaron la suspicacias sobre la conservación de los elementos de valor del antiguo palacio del siglo XVIII –el zaguán, columnas y algunas piezas más– y la idoneidad del derribo del edificio.

El arquitecto redactor del proyecto, Salvador Moreno Peralta, insiste en que se tuvo que demoler gran parte del inmueble «porque estaba en muy mal estado y la estructura amenazaba con arrastrar a la fachada y los edificios vecinos». Moreno Peralta apunta que el incidente que obligó a tomar esta medida –el derrumbe de una parte del inmueble con fachada a Tomás de Cózar– se produjo «cuando estaban los trabajadores en el interior intentando apuntalar el edificio», algo que fue imposible «por el mal estado de conservación».

El resultado es que gran parte del inmueble se ha convertido en un gran solar, con los elementos de valor guardados y a la espera de que un proyecto permita restituirlos en su espacio original.

Juicios. Para enmarañar más la situación, dos juicios están activos relacionados con el proyecto fallido en el Palacio de la Sonora. Uno está en el Juzgado de Primera Instancia número 17, en el que Salsa ha demandado a Francisco Rodríguez Durán, de la Óptica Durán, para rescindir el contrato de arrendamiento que tenía por un local junto al palacio y que fue desalojado con el compromiso de volver cuando estuviera el hotel. Este juicio ha dado lugar a un informe pericial, encargado por Fernando Rodríguez Durán, que estima la posibilidad de que hubiera cierta intención de derribar el inmueble y apunta a la falta de medidas de seguridad para evitar el derrumbe. No obstante, el perito forense reconoce que no ha podido consultar toda la documentación del proceso.

Por otro lado, está activa otra demanda de Salsa en contra de la Gerencia Municipal de Urbanismo de Málaga y que se dirime en el Juzgado Contencioso-Administrativo número 2, con vistas a ver la valoración que hizo Urbanismo de las actuaciones realizadas por la promotora en el derribo del palacio. La documentación del caso incluye un estudio de otro perito que destaca el mal estado del inmueble y que provocó su derrumbe.

A eso hay que unir el informe de la Consejería de Cultura y de Urbanismo que exigen la reintegración de un palacio que tenía una protección similar a la Catedral.

La Opinión de Málaga, 26/06/2012